Prólogo
Ante todo quiero aclarar que mi visión, mi forma de encarar el arte, es puramente académica, ausente de intereses que pasen por lo autodidáctico o buena onda.
Decálogo
1- El ojo que filtra esta página es daltónico y deforme, conocido como “el inocente absoluto”. Entre medias cosas es estudiante de Arte, del IUNA (lo que antes era Bellas Artes, pero ahora universitario).
2- La razón de este espacio es empezar a complacer, de una buena vez, al duro artista contestatario que hay en mi.
3- Intentará ser esta una página de arte. Y para ello, dibujaré, robaré, mentiré, me cagaré en los grandes conocimientos (sin ignorarlos) y escupiré al posmó.
4- Bueno, pero ¿qué es el arte?.
Arte: método, conjunto de reglas para hacer bien una cosa. // Conjunto de reglas de una profesión. // Obra humana que expresa simbólicamente un aspecto de la realidad entendida estéticamente. // Ejercicio de ciertas facultades humanas preparado por experiencias anteriores. // Séptimo a. El cine. // A través de la técnica, el arte constituye un orden gratuito que busca la distracción y el goce estético.
5- Además quiero adjudicarle propiedades al arte, como que está obligado a ser contemporáneo, en función de algo, preferentemente un compromiso social. Si arbitrariamente eliminamos distracción, pondremos al arte en función de un cambio.
6- El arte que propongo es medio oscuro, no copado, hay fuegos que se apagan con alcohol.
7- Sentir es percibir, crear está más cerca de provocar que percibir. El arte no es sentir.
8- El arte académico lamentablemente es elitista, me gusta, no por elitista, sino por excelso. El elitismo se cura con comunismo, no eliminando las facultades.
9- Los artistas somos tristes ánimas que encontramos en la realización de nuestra obra un refugio para nuestras sensibilidades. Hay artistas diferentes, que han triunfado y todo, los sensibles los llamamos ingenuos.
10- Mi corazón no es de piedra ni madera, sabe querer y olvidar a su manera, mi corazón quiere más en primavera.
No llueve pintura
Este decálogo no es azarosamente caprichoso, responde a una visión ambiciosa, sedienta de conocimiento, son inobjetables sus paradigmas, no así la elección de los mismos. A quienes no estén de acuerdo con este decálogo, no les recomiendo navegar esta página, sino otra más copada, donde los trazos estén gobernados por otros intereses estéticos.